Inicio Areas Temáticas Materno-Infantil
Nutrición Materno-Infantil

La problemática de la Desnutrición Materno Infantil en América Latina y el Caribe

 

La alimentación y la nutrición son elementos muy importantes para promover y mantener la buena salud.El hambre y la desnutrición siguen siendo uno de los principales problemas que dominan la situación sanitaria de los países pobres.

La región de América Latina y el Caribe está caracterizada por las grandes inequidades en relación con la pobreza y como resultado de ello los promedios no dejan visualizar la real situación. Se estima que aproximadamente un 9% (1,1 millones de niños) de los nacimientos corresponden a niños con bajo peso al nacer y que la desnutrición materna, el crecimiento intrauterino retardado y la anemia por deficiencia de hierro juegan un papel fundamental en su aparición.

Casi el 50% de las defunciones que ocurren cada año en menores de 5 años están asociadas a la insuficiencia ponderal y esta afecta al 7% de los menores de 5 años aunque hay países de la región que triplican esta cifra. El 15% de los niños menores de 5 años tienen retraso del crecimiento en talla pero existe una polarización en algunos países con cifras cercanas al 50 % consideradas entre las más altas del mundo. La carencia de hierro es la de mayor dimensión en Las Américas, se estima que 4 de cada 10 embarazadas, 3 de cada 10 mujeres en edad fértil y de 4 a5 de cada 10 niños menores de 2 años padecen anemia por deficiencia de hierro, sus secuelas en las edades tempranas de la vida son en ocasiones irreversibles. Aunque se han tomando medidas estratégicas para prevenir la deficiencia de yodo todavía en la región un 14% de los hogares no consumen sal adecuadamente yodada y la carencia de yodo es la principal causa prevenible de lesiones cerebrales y retraso mental en el mundo. La carencia de vitamina A sigue constituyendo en algunos países de la región un problema, afecta el sistema inmunológico y la respuesta a las infecciones ocasionando el mayor daño en los niños desnutridos. Estas carencias de micronutrientes son consecuencias del hambre oculta o encubierta.

Paralelamente la obesidad aparece cada vez más como un problema que va cobrando dimensiones epidémicas y contribuye a la doble carga de malnutrición que se manifiesta en diversas fases del ciclo de vida lo que pone en evidencia que ambas formas de malnutrición no son excluyentes ni tampoco que en un mismo hogar pobre conviva un niño desnutrido con un adulto obeso. Solo cuando se comprenda que mejorar la nutrición es invertir en el desarrollo humano y económico y los responsables de decidir y trazar políticas estén mejor equipados para comprender esta situación podremos avanzar hacia la erradicación de la desnutrición y el hambre y cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.